2 claves en la comunicación de riesgos a la alta dirección

comunicación de riesgos a la alta dirección

2 claves en la comunicación de riesgos a la alta dirección

comunicación de riesgos a la alta dirección

La comunicación de riesgos a la alta dirección de una organización es una responsabilidad exigente y cada vez más esencial. Corresponde a los profesionales en gestión de riesgos, que deben encontrar formas creativas y eficaces para cumplir con esta asignación. Esto es así porque los riesgos y su gestión deben ser considerados en el desarrollo de estrategias y proposición de objetivos, pero también resultan ser inconvenientes que no siempre quieren ser escuchados.




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Por ello, es necesario aplicar aquellas claves que hagan recibir con actitud abierta esta información valiosa para la organización. A continuación contamos cómo.

Claves en la comunicación de riesgos a la alta dirección

En la antigua Grecia, el mensajero de malas noticias era asesinado. Hoy, las cosas no son tan dramáticas, pero esto no significa que debamos dejar de prestar atención al tema. Hablar sobre riesgos es siempre hablar de incertidumbre. Los profesionales del riesgo lo saben, pero también deben entender que su audiencia, como ejecutivos experimentados, ya han pasado por esta escena muchas veces.

Así es que la primera recomendación es guardar la calma y asumir la tarea entendiendo que el mensajero de malas noticias no es el causante de ellas. Además, no olvidemos que de esas “malas noticias” pueden surgir excelentes oportunidades. Por ello, la tarea debe hacerse, y por lo menos una vez al año, aunque no está de más proponer una periodicidad menor, por ejemplo, cada cuatro meses.

En estos informes de actualización, los profesionales del riesgo presentan una lista de las amenazas que afronta la organización, junto a una evaluación de prioridad basada en el impacto y la probabilidad y de acuerdo con el enfoque que se haya establecido en la organización.

La tarea supone un verdadero reto y este puede resultar más agradecido y valioso si se tienen en cuenta las siguientes 2 claves:

1. La experiencia y el conocimiento de la alta dirección

Es poco probable que un experto en riesgos se enfrente a una Junta Directiva absolutamente novata. Sin embargo, habrá Juntas Directivas más informadas que otras, o más experimentadas. El experto en riesgos debe determinar cuál es el nivel de formación, de experiencia y de conocimiento de su alta dirección antes de comunicarle los resultados de las evaluaciones de riesgos.

Es una tarea compleja ya que se puede encontrar con una alta dirección disímil y poco homogénea. Esto significa que algunos miembros tendrán una mayor comprensión del tema que otros. En estos casos, la comunicación de riesgos uno a uno, puede ser la mejor opción para adaptarse a las diferentes circunstancias.

Temas como las opciones para tratar los riesgos, los recursos que debe asignar la organización para hacerlo, el apetito de riesgo y la tolerancia, y, sin duda, la oportunidad que puede representar un riesgo, deben ser cuestiones conocidas para los miembros de la alta dirección. Si no es así, el profesional del área de riesgos tiene ahora una buena oportunidad para moldear, según sus necesidades y las de la organización a su alta dirección en esta cuestión.

El objetivo es, finalmente, contar con una Junta Directiva que tenga la capacidad para tomar decisiones con la mejor y la mayor cantidad de información posible.

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2. Conocer las expectativas de la alta dirección

Algunos profesionales del área de riesgos, presentan a los ejecutivos informes técnicos difíciles de digerir como estrategia para salir airosos de lo que consideran un obstáculo en el camino. Esto es un grave error. La gestión de riesgos va mucho más allá de identificar unos riesgos y clasificarlos según su impacto y probabilidad. De ser así, no se requerirían profesionales especializados en el área.

El profesional del área de riesgos necesita saber qué piensa, qué desea, qué espera y qué nivel de seguridad mínimo necesita la alta dirección para desarrollar sus estrategias de negocios.

La comunicación de riesgos a la alta dirección tiene que hacerse con la intención de que pueda servir a los profesionales del área para establecer qué riesgos pueden ser tolerados, qué recursos están disponibles para eliminar o tratar otros, y qué riesgos pueden ser aceptados a la espera de una oportunidad.

Todo esto se establece conociendo las expectativas de la alta dirección, discutiendo los objetivos, evaluando probabilidades… Para que esto sea así es importante entender que la comunicación de riesgos es una tarea que va en dos direcciones y que tiene un importante valor para la organización.

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