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Liderazgo: Ley de la navegación

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Liderazgo

Según la ley de la navegación, un buen líder debe controlar el rumbo y no que esté lo controle a él. Los líderes que navegan hacen mucho más que controlar el trayecto en los que ellos y su equipo van a seguir.

Los líderes deben visualizar en su mente todo el viaje antes de tomar partida, deben controlar cuál será su destino, conocer cuánto tiempo les llevará llegar a él, saber qué personas son las idóneas para formar el equipo y obtener un gran éxito, además tiene que conocer qué obstáculos se van a encontrar en el camino antes de que aparezcan.

Un buen líder es una persona que se anticipa a los problemas. Cuanto mayor tamaño tenga la organización mayor deberá ser la capacidad que tenga el líder de ésta. Esto es así porque solo el gran tamaño de la organización presenta muchas dificultades a la hora de corregir los posibles errores que se puedan generar durante el trayecto.

Según expone la ley de la navegación, un navegante de primera categoría siempre tiene que tener presente que otras personas dependen de ellos y de su capacidad para trazar un buen trayecto.

Podemos comprender mejor esta ley utilizando un ejemplo:

Si hay cuatro aviones del ejército que viajan en grupo, uno de los pilotos es el líder, es decir, es el que decide hacia donde deben volar los demás. Los otros tres aviones siguen al piloto líder en todos sus movimientos, bien sea ascender, descender, girar hacia la derecha o hacia la izquierda o estrellarse contra una montaña. Por este motivo cuando un líder falla pone en riesgo a las demás personas que depende de él.

Un buen líder antes de iniciar un trayecto debe atravesar un proceso con el fin de ofrecer la mejor oportunidad de que el viaje va a tener éxito.

Cada éxito o cada fracaso es una gran fuente de información y sabiduría para los que persigan objetivos parecidos, esto va a depender de si es un líder cauto o no.

Obtener éxitos puede ser una lección aprendida para sí mismo y conocer las capacidades de las que dispone. Los fracasos también son una gran fuente de aprendizaje, ya que aprendemos lo que hemos hecho mal y no lo volveremos a repetir. Si no aprendes de tus errores, lo más seguro sea que vuelva a fracasar.

Es por todo esto que un buen navegante comienza obteniendo experiencia, aunque como es lógico no termina aquí.

Los buenos líderes están abiertos a escuchar las experiencias que otros les puedan contar. Es por esto que un buen navegante obtiene información de muchas fuentes diferentes. Los propios miembros del equipo también pueden exponer sus ideas y de ahí se puede obtener mucha información.

Hablar con los trabajadores de su organización le permite conocer las experiencias desde el nivel más bajo. Y en el extremo, pasar tiempo con líderes de otras empresas puede ser muy fructífero.

Antes de contraer un compromiso que puede afectar a más personas, se debe hacer un inventario y se deben pensar muy bien las cosas, además se tiene que hacer un presupuesto para conocer el costo que puede suponer el trayecto que queremos emprender.

La seguridad en un líder es muy importante. El líder tiene que estar seguro de que va a ser capaz de llevar a su equipo hacía el éxito. Si no puede realizar el viaje con confianza mental, no podrá ponerlo en práctica. Es por esto, que el líder debe ver los hechos de una forma realista. No puede minimizar obstáculos importantes ni racionalizar sus retos. En numerosas ocasiones puede ser muy difícil equilibrar el optimismo y el realismo, la intuición y la planificación. Pero estas cualidades son necesarias para poder ser un buen líder.

Para que un gran proyecto salga adelante, se deben tener las ideas muy claras de lo que se quiere conseguir y poner los medios necesarios. Lo primero que debemos hacer es escribirnos un listado con los pasos más importantes que tenemos que dar para realizar el proyecto:

  • Predeterminar un programa de acción.
  • Trazar las metas que queremos alcanzar.
  • Ajustarnos a las prioridades.
  • Notificar al equipo lo que queremos realizar.
  • Establecer el tiempo necesario para que sea aceptado el proyecto.
  • Comenzamos a actuar.
  • Esperamos los problemas que nos van a llegar.
  • Debemos señalar los buenos éxitos.
  • Revisar todo el plan a diario.

[Tweet «Un líder sin seguridad en sí mismo no es un líder»]

Esto puede ser un ejemplo de un plan de navegación real. Ya que podemos concluir que no importa el tamaño del proyecto, ni el dinero que cueste, ni el tiempo que se tarde, sino que lo que importa es que un buen líder sepa guiar el proyecto para que todas las personas implicadas entiendan las ventajas de realizar el proyecto y tengan la seguridad de que no se van a encontrar problemas que no se puedan solucionar.

Un ejemplo es la construcción de un gran auditorio, en el que se siguieron los siguientes pasos para convencer a las personas que tenían que decir si se construía o no.

Lo primero que se debe hacer es programar una reunión general con tiempo de sobra para poder preparar el terreno. Después se debe reunir a los miembros de la junta directiva y aun grupo de líderes influyentes para efectuar un análisis financiero de los gastos y los ingresos que se van a obtener en un periodo de tiempo de 20 años, es decir, conocer el estado de la finanzas durante los anteriores 10 años y realizar una estimación para los próximo 20 años (que es el tiempo estimado para poder pagar el proyecto).

Una vez hecho esto, nos deberemos reunir con los líderes más influyentes para que sean ellos mismos los que influyan en los demás facilitando el trabajo del líder principal. Una vez estos estén convencidos, lo único que se debe hacer es dejar un tiempo prudencial para que todas las personas que voten el proyecto vayan aceptándolo.

Se produce la gran reunión, en la que se expone el proyecto completo, en la que te debes adelantar a resolver las posibles dudas que les surjan a los asistentes. Es importante dejar que las personas influyentes intervengan en la presentación del proyecto, esto genera más confianza en los demás.

Una vez se realizó la votación del proyecto se obtuvo un 98% de votos a favor. Por lo que podemos concluir que la actividad realizada por este líder fue un gran éxito.

Aunque el trabajo no termina aquí, ya que se debe continuar revisando periódicamente el proyecto para tener la seguridad de que todo va como se ha planeado.

Por todo esto, como conclusión general, obtenemos que el tamaño del líder es muy importante, es por esto que cualquiera puede navegar pero necesita de un líder que trace la ruta.

Si desea seguir ampliando sus conocimientos en materia de liderazgo no se pierda las novedades de nuestros blog.

11 marzo, 2015
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